
Colombia y el riesgo del desabastecimiento de gas: el costo de no actuar a tiempo
Colombia está ad portas de enfrentar una crisis energética que, seamos sinceros, no debería tomarnos por sorpresa. Desde hace años, se ha advertido sobre la disminución de nuestras reservas de gas natural. Ahora nos enfrentamos a una situación preocupante: las reservas probadas han caído un 15,7 por ciento en comparación con 2022, lo que nos deja con apenas 6,1 años de autosuficiencia. Pero más allá de los números, lo verdaderamente alarmante es cómo la falta de acción nos ha llevado hasta este punto. La situación no es nueva, es el resultado de decisiones postergadas durante años.
El silencio de los gobiernos: decisiones que no se tomaron
El Plan Integral de Seguridad Energética (Pise) ya había señalado la urgencia de acelerar proyectos clave como Uchuva y otros, tanto en tierra como en el mar. Para complicar aún más el panorama, una reciente decisión judicial suspendió la perforación en el pozo Uchuva-2, parte del Bloque Tayrona en el Caribe. No es cualquier pozo: este yacimiento tiene el potencial de producir 400 millones de pies cúbicos diarios de gas por 20 años. Un juez de Santa Marta ordenó la suspensión tras fallar una tutela interpuesta por comunidades de Taganga. La suspensión de este proyecto pone en riesgo el abastecimiento de gas en el país a mediano plazo.
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