
Revelar un documento de inteligencia sensible, confundir entidades internacionales y presentar narrativas sin pruebas demuestran la imprudencia, la falta de rigor y el ánimo de victimización del jefe de Estado. Aunque puede dar réditos políticos inmediatos, compromete la seguridad nacional y desgasta al país.
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, se equivocó en sus cálculos políticos y no lo va a admitir en público. ¿Quién dijo que la transparencia obliga a poner en riesgo la seguridad nacional o recurrir a narrativas sin pruebas? Todo lo contrario, es posible ser transparente sin comprometer la seguridad del país ni las alianzas estratégicas internacionales. La falta de rigurosidad del presidente, ahora respaldada por una nueva narrativa sin sustento, no solo entorpece las investigaciones y victimiza falsamente, convirtiéndose en un distractor político.
Regístrate para seguir leyendo
Ingresa tu correo para continuar disfrutando de nuestro contenido.
¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión
Lea los comentarios













