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Luis Alberto Arango
Puntos de vista

Lección tras un negocio fallido

Un fracaso empresarial y un valioso ejercicio de catarsis, a través de la escritura, se convirtieron en un proceso revelador que reafirma la importancia de la autoobservación y de actuar sobre nuestros errores.


Hace varios años, me involucré en un negocio que ya estaba en marcha pero atravesaba serias dificultades. Mi amigo, propietario de la empresa, nos invitó a mí y a otro colega a unirnos como socios para revitalizarla con una inyección de capital, ideas frescas y supervisión estratégica. Mi esposa, siempre perspicaz y con esa intuición propia que solo tienen las mujeres, me expresó sus dudas desde el principio. No confiaba en las capacidades gerenciales de mi amigo y cuestionaba la viabilidad del proyecto. Ignoré sus consejos, convencido de que nuestro entusiasmo, experiencia y recursos serían suficientes para darle un nuevo impulso al negocio.

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