
El escritor colombiano Juan Gabriel Vásquez publicó en El País de España una columna titulada Nuevas reflexiones sobre la vieja paz, en la que claramente confunde la realidad colombiana con la ficción. Ocurre a menudo con los buenos escritores. Juan Gabriel, debo decirlo, es un buen escritor. Industrioso. Costaguana, por ejemplo, es una buena novela que recrea a Nostromo de Josep Conrad, uno de los autores que alivió mis días en la cárcel. En volver la vista atrás —obra que recomiendo—, Juan Gabriel se toma algunas licencias literarias para describir la singladura maximalista y guerrillera del galardonado cineasta Sergio Cabrera.
Dicho esto, voy a la columna de El País. Juan Gabriel Vásquez enaltece el acuerdo de paz firmado con las Farc en La Habana y en el Teatro Colón porque abrió una esperanza y redujo la violencia en los campos. Agrega que el desgobierno de Iván Duque se empeñó en sabotear el acuerdo de paz, negando su implementación. Hasta aquí estoy de acuerdo. Luego, como en Los mares del sur de Robert Louis Stevenson, construye un imaginario relato sobre lo que está haciendo el presidente Gustavo Petro con relación a la paz en Colombia. Vásquez, sin aportar una sola prueba o argumento, acusa al presidente colombiano de “denigrar”; y “menospreciar” los acuerdos de Juan Manuel Santos para embarcarse en una aventura llamada paz total.
Nada más fascinante que la realidad, me dijo una pared. Analizar políticamente una realidad sin involucrase en ella o desoír las voces de quienes la padecen en primera persona, no es lo más recomendable. Emilio Salgari se inventó las aventuras de Sandokan, a pesar de que era un marinero sin agua, que murió sin conocer el sudeste asiático, lugar en donde ejercía la piratería el Tigre de la Malasia. Salgari usó la imaginación para seducir a los lectores. Juan Gabriel Vásquez, en cambio, la usa en su columna para trastocar la realidad.
Regístrate para seguir leyendo
Ingresa tu correo para continuar disfrutando de nuestro contenido.
¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión
Lea los comentarios













