
De los grandes legados que ha dejado Hernán Peláez es entender que “la vida es como fútbol”. Dijo también Eduardo Sacheri, o escribió, más bien, que “jugar es como entender el funcionamiento general del mundo”. No podría estar más de acuerdo, no sólo porque lo dicen dos genios de su oficio, sino porque siempre he sido partidario de ver el fútbol como una metáfora de la vida.
Con el perdón de los curas, en vez de contar la historia de David contra Goliat prefiero hablar de la gesta del Once Caldas del Profe Montoya en 2004. Con el perdón de los madridistas, prefiero hablar del caído proyecto del Real Madrid de los Galácticos antes de la fallida Torre de Babel. Y con la venia de los curas, otra vez, preferiré toda la vida hablar del regreso de Harold Preciado, Cruyff, Verón, Van Persie u Ortega, antes de contar lo que dice Lucas 15:11-32 con el regreso del hijo pródigo.
Partiendo de que entender el fútbol es tener algo de erudición sobre el funcionamiento general del mundo, hoy vengo a hablar del retiro. En 2024 colgaron los guayos grandes leyendas del fútbol mundial. Tony Kroos, Giorgio Chiellini, Leonardo Bonucci, Pepe, Diego Godín y el grandísimo Andrés Iniesta se retiraron del profesionalismo en un deporte en donde marcaron una época.
Regístrate para seguir leyendo
Ingresa tu correo para continuar disfrutando de nuestro contenido.
¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión
Lea los comentarios













