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Álvaro García Jiménez

Lo que se hereda no se hurta

Vi la entrevista de Nicolás Petro en CAMBIO con una mezcla de desconcierto y familiaridad. Familiar, porque esa forma de hablar —entrecortada por los fragmentos del guion aprendido y calculado, premeditada, justificadora, llena de desvíos retóricos— es la misma que ha convertido a su padre en un narrador profesional de la política. Y desconcertante, porque lo que se desplegaba ante la cámara no era una defensa judicial con base en pruebas y hechos constatables que definieran su inocencia, sino el triste y estéril intento de un cuentero sin talento para construir un personaje de novela.

El hijo del presidente no busca decir la verdad, porque la verdad —en este caso— es el espejo de una realidad jurídica hecha de pruebas y testimonios que ha dejado ver cosas muy distintas a las que nos cuenta hoy. Nicolás —eso sí, escoltado por su abogado— busca tomar el control del relato, reescribir una escena donde ya no aparece como responsable, sino como víctima. El Nicolás que en su momento confesó su responsabilidad, hoy se contradice. El de ahora se arrepiente muy poquito de lo que hizo y señala a otros como responsables de su desgracia: la vieja estrategia de disfrazar la culpa de destino. Afirma que aquello que califica en un tonito autoindulgente como un “error” (recibir dinero de oscuros personajes para comprarse una casa) no es tan grave. Nicolás señala que parece haber una “orden institucional” para judicializarlo, de la misma manera en que su padre dice que hay un “bloqueo institucional” para afectarlo. Es el guion del padre, ahora interpretado por el hijo.

La autodefensa de Nicolás en la entrevista es tan burda que el propio Beto Coral, un creador de contenido que desde sus inicios ha respaldado el proyecto que hoy gobierna a Colombia, al referirse a Nicolás Petro y dirigiéndose a quienes comparten su apoyo al progresismo dice: “Ustedes lo saben y se hacen los locos por miedo”; y enseguida teje una lista de antecedentes  que recuerda que fue Nicolás Petro “el primero que confesó delitos sin ninguna presión… el primero que recibió a Vicky Dávila para darle una entrevista en el búnker de la Fiscalía… el primero en hablar mal de su propio padre… está probado que recibió dineros de dudosa procedencia (solo falta determinar si esos dineros entraron o no a la campaña)…”. 

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