
“Lo que no se cuida a tiempo se pierde en silencio”
En mi columna anterior escribí sobre la necesidad de amarse para poder sanar: escuchar al cuerpo, bajar el ritmo, tratarnos con la ternura que solemos dar a otros. Pero el amor no se detiene ahí. Una vez que uno aprende a sostenerse, llega la siguiente pregunta: ¿cómo amar a los otros sin perderse? ¿Cómo seguir amando lo que hacemos sin que se vuelva trámite?
Porque el amor —como la salud— se deteriora cuando se da por hecho.
Regístrate para seguir leyendo
Ingresa tu correo para continuar disfrutando de nuestro contenido.
¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión
Lea los comentarios
















