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David Colmenares
Puntos de vista

Aire: una elección diaria

“Dios, concédeme serenidad para aceptar lo que no puedo cambiar, valor para cambiar lo que puedo y sabiduría para reconocer la diferencia”

Cuento por soles y lunas: cada salida del sol suma uno, cada luna me recuerda volver a casa. Así llevo cuatro años: un ciclo por vez. Cuatro años de aire entrando y saliendo, sin permiso ni peso. Cuatro años de levantarme sin la sombra que dictaba mi agenda ni la culpa que me seguía. Cuatro años de agradecer lo obvio —respirar— como si fuera un milagro recién descubierto.

Antes no sabía agradecer. Miraba la vida como un monitor de aeropuerto: la última llamada, el próximo destino, el cambio inesperado de puerta. Todo urgencia, nada presencia. Hoy agradezco distinto: despacio, con los dos pies en el suelo y el corazón abierto. Agradezco que me descubrí, que me rendí cuando rendirse dejó de ser derrota y se volvió el único acto de dignidad posible. Agradezco la paz que no hace ruido, la serenidad que no promete nada y el amor por mí mismo que no depende de aprobación.

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