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Johana Fuentes

Juan Loreto Gómez y el poder de su clan en La Guajira

Hay nombres que en el Congreso pasan de agache. Sus maquinarias se mueven en las regiones, silenciosamente, acumulando un poder electoral que se camufla en un bajo perfil legislativo. Sin embargo, estos gamonales mueven los hilos detrás de votos, contratos y elecciones, como la que se avecina en 2026. Uno de ellos es Juan Loreto Gómez Soto.

Gómez Soto —que busca reelegirse en la Cámara de Representantes por el Partido Conservador— es un guajiro que llegó al Congreso apadrinado por el senador Carlos Trujillo, un antioqueño que concentra su poder político en Itagüí y ha sido cuestionado por su cercanía con Olmedo López

De hecho, esta dupla concentró buena parte de su operación electoral en Uribia, municipio donde estallaron las primeras denuncias del escándalo de corrupción de la Unidad Nacional de Gestión de Riesgo, cuando Olmedo dirigía la entidad. Allí, se aprovecharon de la necesidad y el abandono de esa región para capitalizar el respaldo que necesitaban en las urnas. Hubo denuncias sobre ofrecimientos de tierras y acceso al agua a cambio de votos, como lo documenté en esta columna.

‘JuanLo’ —como llaman a Juan Loreto— es heredero del clan Soto, cuya cabeza es su madre: la exrepresentante a la Cámara María Cristina Soto, quién dejó su curul luego de ser acusada por la Corte Suprema de Justicia de presunta corrupción electoral en la campaña de 2018. A ese proceso también fue vinculado el hoy congresista, tras conocerse unos audios que lo comprometían.

Esos no son los únicos cuestionamientos que pesan sobre Gómez Soto. La Corte le abrió una investigación por presunta falsedad en documento privado cuando se desempeñó como secretario de Planeación durante la administración del gobernador Wilmer González. Además, este año su nombre apareció mencionado en el escándalo de contratos de Invías, en el que se habría entregado más de medio billón de pesos en contratos a congresistas sin que las obras fueran ejecutadas.

Nada de eso ha impedido que el clan Soto avance en su carrera de convertirse en una de las estructuras políticas más fuertes de La Guajira. No sólo lograron que Trujillo, sin ser de la costa, fuera el segundo senador más votado del departamento, sino que también tienen cuotas en varios municipios: Dibulla, Albania, Uribia, Barrancas, Molino y Hato Nuevo, y desde ya le apuestan a la gobernación con Iván Mauricio Soto —primo se Juan Loreto—, exalcalde de Barrancas.

Otro de los grandes apoyos del clan Soto ha sido Santander Lopesierra, más conocido como el ‘hombre Marlboro’. Lopesierra pagó una condena de 20 años en Estados Unidos por narcotráfico y regresó al país en 2021. Intentó, sin éxito, ser alcalde de Maicao y ha sido señalado de haber entregado presuntamente 600 millones de pesos a Nicolás Petro para la campaña Petro Presidente.

Esta semana se conoció una fotografía en la que ‘JuanLo’ aparece abrazado con el ‘hombre Marlboro’, mientras este viste indumentaria alusiva a su campaña política. Por La Guajira, y de la mano de este clan, también han desfilado el representante cordobés Wadith Manzur, que aspira al Senado y está vinculado al caso de la UNGRD y Daniel Restrepo, el heredero que pretende dejar Carlos Trujillo en el Senado.

Johana columna 12

Esto se repite cada vez que hay elecciones. Seguramente los escucharemos hacer promesas vacías a los guajiros, mientras convierten el abandono histórico de ese territorio en combustible electoral, sin que las investigaciones y cuestionamientos que los rodean frenen su acumulación de poder.

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