
Hace tres años —ad portas de la segunda vuelta presidencial— Gustavo Petro prometía que las violencias basadas en género estarían “en la cúspide del Código Penal”. Hoy las reduce a peleas domésticas en las que no se quiere inmiscuir.
“Yo no me meto en esas peleas. De ahí solo se sale aruñado por todas partes”. Esa fue la reacción del mandatario ante la desgarradora entrevista que concedió Karen Santos a CAMBIO, denunciando la atroz violencia que padeció a manos de su exesposo, el empresario de conciertos Ricardo Leyva.
Las imágenes y el testimonio no dejan lugar a dudas: Karen casi pierde la vida. Su denuncia refleja lo que muchas mujeres padecen diariamente en este país y que la sociedad ha venido normalizando: la violencia machista tratada como un asunto de pareja, un malentendido que se trata de puertas para adentro. Lamentablemente, no todas han podido contar su historia.
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