
Nadie entiende por qué, pese a estar ad portas de enfrentar un juicio penal, a los escándalos que ha protagonizado —que no han sido pocos— y a que es un maltratador de mujeres, Armando Benedetti es hoy el funcionario más poderoso de la Casa de Nariño.
Su nombramiento como nuevo jefe de Despacho ha generado un tsunami político que deja a su paso una crisis ministerial e institucional de la que costará recuperarse. Sin embargo, su presencia en el Gobierno no es nueva. Benedetti fue una ficha clave en la campaña presidencial y muchos de los que hoy rechazan su nombramiento antes lo abrazaban.
¿Por qué callaron todo este tiempo? Tal vez porque estaba ahí, pero lejos. La política es incoherente, pero, sobre todo, oportunista. Ahora que Benedetti se convierte prácticamente en el dueño de las llaves de Palacio, floreció la indignación y desempolvaron su prontuario.
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