
El presidente Petro, lo mismo que Trump, tiene palabras predilectas en su diccionario. La de este último es “aranceles”, la del primero “especuladores”.
Trump, ante cada capricho que desea imponerles a sus interlocutores, les dispara la amenaza de más aranceles; Petro, ante cada cosa que sale mal en su gobierno –y ahora casi todas salen mal– las acompaña con cargos de “especuladores” contra los que él desea presentar como culpables. Es su infalible manía de buscar siempre culpables en vez de asumir responsabilidades sobre nada.
La última acusación de “especulación” recayó sobre las empresas de gas que, ante la insuficiencia de la oferta doméstica, tendrán que importar ese combustible más caro que el nacional. Con lo cual tuvieron que hacer el anuncio correspondiente de mayores precios.
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