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Jaime Honorio González
Puntos de vista

Gente sin importancia

A mí me da rabia que en seis horas de consejo de ministros, citado para hablar de los decretos que buscaban solucionar algo de la guerra sin cuartel que se vive en el Catatumbo (y que vamos perdiendo, hay que decirlo), solo le hayan dedicado a ese tema apenas unos pocos minutos. Y mal dedicados, para colmo.

En cambio, se gastaron todo el resto del tiempo disertando y disertando y también publicando —en vivo y en directo— las miserias de un equipo de trabajo que no está fracturado. Lo que está es enfrentado, que es peor. Y del que ahora hemos venido viendo cómo entre ellos ya se toleran un poco más, aguantándose, soportándose, compartiendo Gobierno mientras esperan el momento oportuno para clavarse el puñal al menor descuido. O en la siguiente oportunidad. O en el teleconsejo de la próxima semana.

Lo cual, sea dicho, no me molestaría. Que se destruyan entre ellos si eso es lo que quieren, que se inmolen, que no se resistan el uno al otro, que no compartan la mesa (pero el Gobierno sí, por lo visto, porque ahí veo que la mesa se sigue compartiendo), que se deseen tener cargos de menor importancia, que se revelen que se vienen espiando desde antes de empezar este cuatrienio, que se denuncien en la Fiscalía entre ellos mismos, que se declaren el amor mientras se hacen la guerra. Ya no me importa.

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