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Antonio Perry
Puntos de vista

Papá Pitufo, el Catatumbo y los orígenes de la debilidad estatal

Uno ya no sabe de qué escribir. Primero, la tragedia del Catatumbo, después el vergonzoso consejo de ministros, luego los escándalos del Oso Yogui y Papá Pitufo y, ahora, la desbordada situación de seguridad en el Chocó. Para ser justos, mucho de esto no es nuevo. La situación de seguridad en el Catatumbo y el Chocó, por ejemplo, ha estado ahí, al frente de nuestras narices, siempre, pero la situación no deja de ser abrumadora.

Sin embargo, hay un hilo subyacente en todo esto: el patrimonialismo, o en su versión más conocida, el clientelismo. Muchos de estos problemas son, en gran medida, resultados de la debilidad del Estado y su incapacidad de hacer presencia en las regiones. Esto, a su vez, se debe a las prácticas patrimoniales o clientelares, entre poderes centrales y regionales, que se apropian de los recursos del Estado e impiden que este llegue a muchas regiones.

La pregunta es: ¿por qué existen y de dónde vienen estas prácticas clientelistas? Hace poco leí un libro de un reconocido politólogo argentino, llamado Sebastián Mazzuca, que da luces a la segunda parte de esta pregunta. El libro es extraordinario y el interrogante central es: ¿por qué los Estados latinoamericanos son débiles?

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