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Rodrigo Botero
Puntos de vista

Avances en territorio y peligros del estilo protagónico

En medio del escepticismo se abre camino una luz de esperanza para la protección de los bosques en medio del conflicto armado en las selvas amazónicas. Es un acierto que se haya acordado en la mesa de diálogo avanzar en la delimitación territorial del Parque Nacional Chiribiquete, lo cual implica un reconocimiento explícito de su existencia, su estatus legal y la necesidad de resolver los conflictos que se han presentado por su ocupación reciente de manera diferenciada y ponderada, en particular desde su ampliación en 2018.

Existen antecedentes en este proceso que nutren este moderado optimismo con el que recibo la noticia; en el año 2006, establecimos un acuerdo con ASCALG y las Farc de la época para hacer el proceso de delimitación, en terreno, del límite norte del Parque Nacional Tinigua, que cuenta con una infortunada línea que no coincide con limites arcifinios reconocibles en terreno, y nunca había sido amojonado físicamente. Una comisión mixta, entre funcionarios, campesinos y “lideres connotados”, GPS en mano, hicieron la delimitación, que es una de las pocas que a la fecha se respeta plenamente a pesar de la presión de la colonización proveniente de La Julia.

En el año 2008, en el Parque Nacional La Macarena, un acuerdo con la asociación Agroguejar definió la necesidad de hacer un ejercicio de reconocimiento de límites en el borde de la vereda Santa Lucia, municipio de Puerto Rico, donde existe otra línea recta sin amojonar ni referentes geográficos reconocibles. Con el mismo modelo de comisión tripartita, el ejercicio se hizo para ser un hito histórico, pues, desde su creación, este ejercicio nunca había sido realizado. Y dio origen a un proceso más complejo e interesante políticamente, pues permitió identificar los grupos de familias vulnerables que estaban dispuestas e interesadas en generar el proceso de relocalización voluntaria en la zona amortiguadora. Es decir, al otro lado del río o de la línea, y permitió remover los viejos esquemas y preceptos sobre la titulación en zonas de los Distritos de Manejo Integrado que rodean La Macarena. También dio luces sobre el tratamiento diferencial a los cultivos de coca, que mientras en el interior del parque se erradicaban para ser restaurados y reintegrados al paisaje fragmentado, en el caso de la zona amortiguadora eran sustituidos con modelos agroforestales o de restauración productiva con apicultura.

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