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Gabriel Silva Luján
Puntos de vista

Cómo evitar un choque de trenes

Colombia ha sufrido grandes desmembramientos, perturbaciones y traumas originados en el exterior. La pérdida de Panamá inicia un camino infortunado en el que el entorno externo nos ha traído más sufrimientos que bondades. Ahora estamos enfrentados nuevamente a un fenómeno originado en el exterior que se ha convertido en la más grave amenaza que sufre el país. Me refiero a la economía de la ilegalidad y de las organizaciones criminales que han adquirido una fuerza, dinámica y preponderancia nunca antes vista. Y eso ocurre en el peor momento. Los recientes cambios políticos en los Estados Unidos anuncian que se está extinguiendo la voluntad de cooperación bilateral que existió por décadas en materia de lucha contra el narcotráfico y la ilegalidad.

Ese entorno adverso ya se está traduciendo en riesgos significativos para Colombia. La obstinación del gobierno con la política de 'paz total' contribuye a exacerbar esas amenazas.

Es evidente que dicha estrategia, además de fracasada, ha contribuido a una expansión sin precedentes del crimen organizado, de los cultivos ilícitos, y de otras actividades como el tráfico de personas, la minería ilegal y el lavado de capitales. Esa estrategia de tolerancia con el crimen y con sus cabecillas convertidos en gestores de paz, en el actual entorno con Washington, nos garantiza un peligroso choque de trenes con la actual Casa Blanca.
La administración Trump ha tomado decisiones en la lucha contra el crimen organizado internacional que representan un giro radical en cuanto el grado de severidad con que se piensa enfrentar ese fenómeno. La Casa Blanca, al designar a las estructuras criminales como organizaciones terroristas, queda facultada para hacer operaciones militares de carácter unilateral, imponer sanciones a los países huésped y usar todo un arsenal de medidas económicas de carácter excepcional para alcanzar el propósito de eliminar las organizaciones criminales ahora definidas como terroristas.

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