
Petro no solo distorsiona la economía con falacias y ataques al sector productivo, sino que también ha desfigurado la izquierda colombiana.
Por: Luis Alberto Arango
El pasado 19 de marzo, el presidente Gustavo Petro publicó un mensaje en X, que pueden ver en este enlace, en el que expuso su visión sobre la economía y el empleo en Colombia. Sus palabras, lejos de ofrecer una reflexión estructurada, repitieron los mantras del populismo: manipulación, falacias económicas y una dosis de polarización para mantener viva la confrontación política. Más que una propuesta de país, Petro sigue atrapado en su eterna lucha contra los empresarios, el Banco de la República y el capitalismo, sin ofrecer soluciones viables para el crecimiento económico.
El ingreso promedio en Colombia es de los más bajos del mundo. Y la productividad de las menores. Ambos conceptos están ligados. Se es pobre si no se es productivo a escala nacional.
— Gustavo Petro (@petrogustavo) March 19, 2025
Y lejos de los argumentos ignorantes de los 8 congresistas. La pobreza y la falta de empleo...
Su diagnóstico es erróneo de cabo a rabo. Según él, la pobreza en Colombia se explica por la baja productividad y la falta de empleo formal, pero olvida que el desarrollo de un país depende de múltiples factores: educación, infraestructura, confianza inversionista, estabilidad jurídica y, sobre todo, un entorno propicio para que el tejido empresarial prospere. En lugar de fomentar este crecimiento, el presidente se dedica a desincentivarlo, atacando a los empresarios como si fueran enemigos del progreso y no los generadores de empleo y riqueza que, a través de sus impuestos, financian el funcionamiento del Estado, buena parte de la inversión en infraestructura, el pago de deuda del país y los programas sociales de la Nación.
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