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Edna Bonilla
Puntos de vista

¡Y no aprendimos!

Con la llegada del covid 19, el 16 de marzo de 2020, amanecieron cerrados todos los colegios en Colombia. Fue una de las primeras decisiones que tomó el gobierno nacional y que las alcaldías y gobernaciones acompañaron. Millones de personas fuimos protagonistas de un hecho histórico que cambió nuestras vidas. Hoy, vale la pena mirar hacia atrás para reflexionar, seguir aprendiendo y agradecer que estamos vivos.

El costo de la pandemia fue altísimo. Millones de vidas se perdieron, muchos sistemas de salud colapsaron y la desigualdad se hizo más evidente que nunca. Mientras algunos podíamos seguir con nuestras vidas desde una pantalla, otros enfrentaban el desempleo, la incertidumbre y la caída de los ingresos. La salud mental también sufrió. El aislamiento, el miedo y la ansiedad se convirtieron en una sombra constante. Aunque el mundo se detuvo por un tiempo, las cicatrices de esos años difíciles aún nos acompañan.

Las crisis también son motores de cambio y aprendizajes. La pandemia no fue la excepción. Nos obligó a resignificarnos. En tiempo récord, la ciencia desarrolló vacunas que salvaron millones de vidas, convertimos a la tecnología en nuestra mejor aliada, y descubrimos nuevas formas de trabajar. También aprendimos a reconocer la importancia y el valor de la salud mental, a ser más solidarios y a cuidarnos unos a otros, así fuera momentáneamente.

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