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Marta Orrantia
Puntos de vista

¿Y si muere el papa?

El pasado 13 de febrero, un amigo italiano vio el último piso de San Pedro apagado y dijo: “El papa ha muerto”. Lo dijo porque antes siempre había visto una luz encendida en donde debía estar trabajando el pontífice, hasta altas horas de la noche. El presagio no resultó del todo equivocado, porque al día siguiente, el 14 de febrero, los medios del mundo anunciaron que Francisco se encontraba hospitalizado por una neumonía.

Desde ahí Roma enloqueció. No se puede ir a un lugar sin que la gente hable de la salud del papa y especule sobre su posible muerte y lo que le espera a la Iglesia con su sucesión.

Los partes médicos, que se emiten dos veces al día, no dejan a nadie tranquilo, y con razón. No solo porque su escueto contenido no trae buenas noticias, sino porque el Vaticano ha sido famoso por su secretismo y su tendencia a desinformar. Ya para este momento sabemos que cuando dicen que el papa está enfermo es porque está grave y cuando dicen que está en estado crítico, suponemos que ya murió. Y esa es precisamente la lectura que han hecho muchos en Roma, unos con nexos cercanos con el Vaticano y otros con afán de alimentar el chisme, que corre como fuego por las calles invernales de la ciudad.

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