En Tunja, la contratación no es un proceso de selección meritocrática sino un mecanismo milimétricamente calibrado para premiar la lealtad política, sancionar la disidencia y perpetuar el manejo de los recursos públicos por parte del alcalde colombo ruso Mikhail Krasnov.
Siete bases de datos de distintas áreas de la Alcaldía, obtenidas en exclusiva por esta columna, provenientes de las oficinas de infraestructura territorial, movilidad y vida, fomento económico, educación, y los departamentos administrativos de hacienda pública, gestión catastral y planeación, revelan un patrón de perfilamientos ideológicos, clientelismo, favoritismos manifiestos, respaldos personalizados y reciclaje sistemático de personas contratadas entre administraciones anteriores.
Todo esto en documentos oficiales que son archivos de Excel, con casillas que no dejan margen a la interpretación: “no apoya en redes”, “del Partido Verde”, “hizo campaña con Carrero”, “es amigo de Germán Mora”. La corrupción clientelista dejó de esconderse y ahora se exhibe en tablas con columnas de colores.
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