Ir al contenido principal
Gabriel Silva Luján
Puntos de vista

La entelequia del ‘Petrosantismo’

Las palabras tienen significado e intención. Las palabras elevan o destruyen. Las palabras son arma o bálsamo. Las palabras no son neutras. Las palabras siempre tienen consecuencias. En política, las palabras no son ingenuas.

El populismo autoritario es muy dado al insulto, a la procacidad y a usar el lenguaje para destruir a sus enemigos. En esa tradición se inscriben desde el nazismo, con sus insultos escatológicos a los judíos, hasta los epítetos que usa Trump para demoler la reputación de quienes se le oponen. También lo hace con desparpajo la izquierda petrista, como ocurrió con los insultos procaces, violentos y perversos del presidente Petro contra el presidente del Congreso, senador Efraín Cepeda.

En los años setenta, la izquierda marxista usaba la famosa expresión “sabandija pequeñoburgués” para desacreditar de un tajo a sus contradictores. Con igual intención, el uribismo acuño la expresión “petrosantismo”. Es una ingeniosa y creativa conjunción semántica -como son las que usan las extremas desde los tiempos de Lenin, Goebbels y Mao- que tiene el propósito de desacreditar a quienes consideran su peor enemigo. Con este truquito lingüístico, el uribismo deja en evidencia que no considera al petrismo su némesis, sino precisamente a quienes simbolizan hoy el pensamiento republicano, progresista y liberal, como es el caso del expresidente Juan Manuel Santos.

Regístrate para seguir leyendo

Ingresa tu correo para continuar disfrutando de nuestro contenido.

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión

Finalización del artículo

Lea los comentarios

Artículo exclusivo para suscriptores

Suscriptores

Compartir artículo en redes sociales