
Si quiere incidir de verdad, no espere a la gran reunión. Es en las conversaciones previas donde se tejen las decisiones. Ahí se gana respaldo, se ajusta la idea y se construye consenso.
Por: Luis Alberto Arango
Muy pronto en mi vida laboral entendí una verdad que, aunque no se enseña en la universidad, es determinante para comprender cómo se toman realmente las decisiones importantes en el mundo empresarial, en la política y en la vida personal: la reunión más decisiva no es la que figura en la agenda, sino aquella que la precede. La verdadera reunión ocurre antes de la reunión.
He participado en juntas directivas donde el acta recoge una decisión "consensuada", que en realidad ya estaba zanjada días antes en conversaciones discretas, pasillos compartidos o llamadas estratégicas. No por manipulación ni por conspiración, sino porque así funciona el tejido informal que permite que una decisión sobreviva el escrutinio formal. Las decisiones importantes no nacen en el salón de juntas, sino en las conversaciones previas, en la socialización cuidadosa de ideas que se van moldeando hasta ganar tracción y legitimidad.
“Las verdaderas negociaciones, las que definen el tono y el rumbo, ya sucedieron”.
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