
Aunque a muchos nos haya decepcionado el gobierno Petro, nada me indica que este país esté tirando hacia la derecha. Lo digo porque en los corrillos del poder ya se da casi por sentado su triunfo en las próximas elecciones. “Vicky es imparable”, le dicen a uno. Otros lo sorprenden a uno con perlas como esta: “El antipetrismo va a tener que unirse, porque Petro va a acabar con la democracia y se va a quedar en el poder”.
Seamos serios: ni Petro ha dicho que se va a quedar en el poder, como lo asegura la derecha, ni es cierto que haya un complot para sacarlo del poder, como lo afirma el presidente en sus delirios.
Lo que pasa es que a la derecha le sirve crear esta falsa narrativa para meterle miedo a la gente y a los empresarios que ya están contando las horas y los días que faltan para que se termine este gobierno. Lo que sí puede suceder es que Petro quiera meter en la contienda a un candidato que lo represente, una pretensión que por mañosa que sea tampoco atenta contra el orden constitucional ni socava la democracia, como ahora se asegura desde la derecha. Si nos quieren dar lecciones de ética, que se las ahorren porque si alguien sabe de dedazos y de imponer candidatos desde el poder es precisamente la derecha uribista.
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