
A medida que pasan los días y se evidencia el estado calamitoso en que se encuentran las finanzas públicas, va saliendo a la superficie el deseo inconfesable del Gobierno por buscar a como sea unos ingresos tributarios.
En vez de poner las cartas sobre la mesa - con claridad, como debe ser-, el Gobierno parece orientarse por los caminos de la excepcionalidad constitucional, intentando aminorar lo que no es otra cosa que un gigantesco desbarajuste fiscal, imposible de ocultar.
Tenemos, en primer lugar, el proyecto de decreto que prepara el Ministerio de Hacienda para anticipar, de 2026 a 2025, el esquema de las retenciones tributarias.
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