
Días antes de la decisión de la Superintendencia de Servicios Públicos en contra de la empresa Vanti, el presidente Petro anticipaba la sanción a través de su cuenta en X. El presidente estaba contestando un trino del periódico económico Portafolio, que resumía un informe de Fedesarrollo sobre el precio del gas. Decía: “Fedesarrollo prevé que se podría incrementar más el costo de las facturas de gas. Los mayores impactos lo sentirían ciudades como Medellín, Bogotá y Bucaramanga, cuyos comercializadores debieron asegurarse con el recurso importado”. Petro, sin leer el contenido del link que acompañaba el trino de Portafolio, advertía: “Las empresas intermediarias de gas serán sancionadas... porque lo que estan (sic) haciendo es comprar gas para usos esenciales, que es el gas domiciliario, y lo guardan para venderlo como gas para las termos; es decir para energía eléctrica. Esta práctica esta (sic) prohibida. En el regimen (sic) sancionatorio se comienza con multas y la repetición del hecho de especulación se sanciona con la intervención de las empresas (sic)”.
Las empresas intermediarias de gas serán sancionadas.,.porque lo que estan haciendo es comprar gas para usos esenciales, que es el gas domiciliario, y lo guardan para venderlo como gas para las termos; es decir para energía eléctrica. Esta práctica esta prohibida.
— Gustavo Petro (@petrogustavo) May 17, 2025
En el regimen… https://t.co/00y0vc4AvI
El trino de Portafolio resumía, a su vez, un informe de los profesores Sergio Cabrales y Juan Benavides que, al contrario de lo que le han dicho falsamente al presidente Petro desde la Superservicios, sí explica el problema que se nos vino encima con los precios del gas. Desde diciembre de 2024, Colombia “perdió la autosuficiencia para cubrir la demanda de gas natural en los sectores residencial, comercial, vehicular (GNV), refinerías y estaciones compresoras con su producción nacional. Esta situación, que no se arregla sancionando a Vanti, y muchos menos interviniéndola, no es culpa exclusiva del gobierno de Gustavo Petro, porque como bien señalan al final del estudio: “El déficit de producción doméstica era evitable, si desde hace una década se hubiera enfrentado ágilmente el proceso de licenciamiento ambiental y consultas previas con liderazgo público, se hubieran tomado decisiones de inversión adicional en importaciones y si, después de 2022, no se hubieran introducido ´palos a la rueda´ para la exploración…”.
Después de la absurda sanción de la Superservicios, que obliga a Vanti a devolver la plata que se cobró por los incrementos del gas en estos meses del año, las focas pagadas por la poderosa máquina de propaganda del Gobierno aplaudieron rabiosamente la supuesta sabiduría y justicia del presidente Petro. Nadie reparó en que la sanción, que ni siquiera se anticipó con un pliego de cargos, violando el debido proceso de la compañía, la ordenó Petro en un trino mal redactado, alejando así toda duda del carácter de arma política de estas Superintendencias. Fue curiosa, sin embargo, la meditada y razonable respuesta del ministro de Minas y Energía, Edwin Palma, que entiende mucho del sector y que dejó la sensación de no estar de acuerdo con la decisión. . O tal vez no tan curiosa, porque a diferencia del presidente Petro, del superintendente y de las focas que aplauden, Palma sí conoce la situación que describen los expertos y que se resume en una sola línea: no podemos ya cubrir la demanda esencial de gas con la producción nacional, se necesita importar y, sobre todo, se necesita hacerlo a largo plazo. Eso lo sabe Palma, que debe hacer un esfuerzo por explicárselo al presidente Petro.
En resumen, la Superservicios acusa a Vanti de haber tenido suficiente gas en diciembre sin necesidad de importar, ni subir los precios, basándose en un cálculo de demanda del promedio mensual. Vanti, por otro lado, señala que ese análisis es incorrecto, porque la regulación exige cubrir el pico diario de consumo, no el promedio. Aunque el promedio mensual sea de 80, durante los días hábiles la demanda llega a 100, y sin contratos suficientes para esos picos, habría cortes de gas, cosa que tiene una sanción muy dura. El error de la Superintendencia, dice Vanti, es que ese cálculo no se hace promediando el consumo del mes, sino por el pico diario. Pero esto es un tecnicismo que no le importa al presidente Petro, ni a la galería, que seguirá aplaudiendo estas medidas arbitrarias que nada resuelven.
Mientras tanto, según datos públicos de la Agencia Nacional de Hidrocarburos, entre enero y marzo de 2025 Colombia registró la peor producción de gas en cinco años, con un promedio de 1.293 millones de pies cúbicos diarios, muy por debajo de los 1.932 millones registrados en 2021. Según la Asociación Colombiana de Ingenieros de Petróleos, la caída continuará: en 2025, el gas importado cubrirá el 7 por ciento de la oferta nacional, y en 2026 podría llegar al 20 por ciento. Los precios seguirán subiendo, así el presidente siga ordenando sanciones absurdas.
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