
En una empresa, nombrar en cargos importantes a personas sin competencias ni experiencia es una receta segura para el fracaso. Ni una organización ni un país prosperan si quienes los lideran no están preparados. Otra lección empresarial que deja el actual Gobierno: lo público y lo privado necesitan más mérito y menos amiguismo.
Por: Luis Alberto Arango
En una reciente intervención televisada durante un consejo de ministros, el presidente Gustavo Petro anunció, sin mayor reserva, que le ha solicitado a su canciller, Laura Sarabia, eliminar todos los requisitos para ser embajador de Colombia. Lo dijo como quien pretende derribar una barrera sin medir las consecuencias estructurales de semejante decisión. Lo preocupante no es solo el anuncio —que va en contravía de cualquier estándar mínimo de meritocracia y profesionalismo—, sino la filosofía que lo inspira: gobernar desafiando las reglas y deslegitimando cualquier límite que no le favorezca.
Para justificar su decisión, el mandatario señaló el caso de Armando Benedetti, cuya designación como embajador ante la FAO fue anulada por no cumplir algunos requisitos para el cargo. En lugar de aceptar que los cargos públicos requieren competencias, formación y trayectoria, el presidente optó por la salida más cómoda: eliminar las reglas. Esta visión, profundamente personalista y ajena al mérito, debería ser una advertencia —y una valiosa lección— para los empresarios, directivos y también para los funcionarios públicos que deben tomar decisiones sobre contratación de personal.
El discurso del presidente ha sido una constante contradicción. En campaña prometió que privilegiaría la carrera diplomática y que designaría a los más preparados. En la práctica, ha convertido el servicio exterior en un sistema de favores, en donde se premia la lealtad personal, no el mérito. Algo que no se circunscribe solo a este Gobierno, otros también lo han hecho. Y como si fuera poco, desestima las críticas calificándolas de políticas, clasistas, racistas o de género, cuando en realidad el debate de fondo es sobre idoneidad profesional y meritocracia.
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