
Una plegaria serena de un adicto en recuperación a otro que aún no se deja alcanzar. Para hablarle al alma de otro adicto, no alcanzan los caracteres de siempre.
Por: David Colmenares
Durante años me formaron —y también me entrené— para liderar.
A definir estrategias, inspirar, resolver conflictos, tomar decisiones difíciles, avanzar en medio del caos, e incluso sobrevivir la temporada del plan.
Pero nadie me enseñó a escuchar de verdad.
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