
A poco más de un año de la salida de Gustavo Petro, el 7 agosto de 2026, es bastante malo el balance de su gobierno. De lo peor que haya visto en los 54 años que llevo activo en política. Veamos algunos aspectos.
Petro y Montealegre están cañando al mencionar “constituyente” y más si es “popular”. Porque la Constitución solo puede modificarse a partir de trámites en el Congreso y Petro no tiene votos para aprobarlos. ¡Pilas, entonces! Porque le ayudan a Petro los opositores que dicen que se puede volver realidad este cañazo, al facilitarle que engañe a los petristas.
Petro, quien se eligió presidente con amplio respaldo de los jóvenes, está por convertir en ley lo peor que podía hacerles: reducirles sus pensiones a quienes ganen más de 2,4 salarios mínimos, si hoy tienen unos cuarenta años o menos. Por ejemplo, quien termine su vida laboral con tres salarios mínimos al mes, se pensionaría con 10,57 por ciento menos de su derecho actual. Y quien se pensione con seis, perdería el 27,13 por ciento. Siempre si cotiza en Colpensiones y teniendo en cuenta que la pensión de hoy es bastante inferior al sueldo que se gana en el último año laboral.
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