
Lo que es sorprendente es que la administración Petro, en vez de reconocer los hechos, insiste en buscar una justificación al abandono de la regla fiscal.
No se ha producido un hecho inesperado que amerite la suspensión de la regla fiscal. Hechos inesperados no hay; es el desenlace de dos años de pésimo manejo fiscal que ahora se protocoliza.
La regla fiscal no se abandona: en realidad está abandonada desde hace dos años. Lo que ahora sucede es que se cae la careta y queda en evidencia el irresponsable manejo de la política fiscal de este Gobierno.
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