
Los peores pronósticos están en curso. Un hombre, Donald Trump, y un país, Estados Unidos, están desafiando al mundo. Ya había ocurrido esto. Un hombre, Hitler, y un país, Alemania, retaron al planeta en la primera mitad del siglo pasado y desataron la Segunda Guerra Mundial.
También, el genocidio contra el pueblo palestino recuerda otro genocidio –el del pueblo judío a manos de Hitler–, que es la más trágica ironía de la historia. Las víctimas de ayer, el pueblo sobre el que Hitler descargó su furia y su locura, ahora hizo lo propio con los palestinos y convirtió a Gaza en el punto de partida del juego macabro de Donald Trump.
Paso a paso vamos hacia el matadero sin que nadie se interponga en el designio. Israel toma como pretexto un demencial ataque de Hamas para desatar el genocidio de los palestinos; luego, con el argumento de que detrás de los actos terroristas de Hamas está Irán, lanza sus misiles sobre ese país y, a renglón seguido, Estados Unidos, con el argumento de prevenir la fabricación de las armas nucleares por parte de Irán, entra en juego y ataca el territorio persa.
Regístrate para seguir leyendo
Ingresa tu correo para continuar disfrutando de nuestro contenido.
¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión
Lea los comentarios












