Pereira está, literalmente, en penumbras. Desde hace años, su alumbrado público es tan deficiente, como opaco ha sido el manejo contractual detrás del servicio. Y ahora, en lugar de buscar una solución transparente, la Alcaldía actual adjudicó, a toda costa y en contra de la ley, un nuevo mega millonario contrato.
Lo hace ignorando las advertencias del Concejo municipal, desoyendo a la Procuraduría General y pasando por alto acciones judiciales. Todo esto, mientras crecen las voces que señalan que, detrás de la Unión Temporal ganadora estaría la mano de uno de los contratistas más cuestionados del país: Alfonso del Cristo ‘el Turco’ Hilsaca, un viejo conocido del poder que vuelve a aparecer en la escena bajo nuevas luces. O las mismas tinieblas de siempre.
Vamos al principio. Desde 2007, Pereira no cuenta con una concesión formal y vigente para operar su sistema de alumbrado público. Durante más de una década, este servicio esencial estuvo en manos de operadores sin contrato, sin licitación, y sin control alguno del Concejo municipal. En 2015 se firmó una concesión que luego fue declarada nula, y desde entonces, la ciudad ha permanecido en un limbo jurídico y técnico, con farolas apagadas y ciudadanos en riesgo y a oscuras. La ciudad sin puertas, pero también sin luz.
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