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Rudolf Hommes
Puntos de vista

Defraudados

Muchas personas que sin ser petristas militantes o simpatizantes de la izquierda colombiana votamos a favor de ellos no queremos volverlos a apoyar, aunque no necesariamente estemos arrepentidos. Es posible que entre nosotros si haya algunos que estén arrepentidos de haber votado por Petro al ver el desastre que ha creado, pero a la mayoría, más que pesar, nos da rabia, no solamente con él por haber tratado de destruir el país, sino con la oposición por no haber hecho algún esfuerzo oportuno y organizado para impedirlo.

Creo que podríamos llamarnos “defraudados”, porque tanto Petro como la supuesta oposición nos han quedado mal. Votamos a favor de un cambio positivo no para echar reversa o descarrilarse. Y la oposición también ha fallado por omisión o temor. Simplemente, por incompetencia o por pereza no pararon a Petro antes de que les perdiera el miedo.

Dicho lo anterior, hay que concluir que todos somos responsables. A los defraudados los invito a pensar en lo que todavía queremos para impulsar nuestros objetivos en este momento tan caótico, y avanzar en la dirección que deseamos. Hay dos preocupaciones críticas, que están en la mente de muchos: la muy desigual distribución de riqueza, ingresos y oportunidades, y la inseguridad y violencia causadas por la debilidad del Estado y la proliferación de grupos armados irregulares que disputan su autoridad en el territorio, algunos por cuenta propia y otros que sirven a gobiernos u organizaciones extranjeras, todos ellos financiados por la coca y otras actividades depredadoras ilícitas de explotación de recursos.

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