
Aunque para algunos amigos de la derecha lo que voy a decir es una herejía, este es el momento para decirlo. Contar con una izquierda democrática ha sido una fortuna para Colombia. La historia del país está llena de ejemplos de las contribuciones del progresismo auténtico a la preservación de la democracia y al avance de las causas fundamentales del pueblo colombiano.
En momentos críticos para el país y las instituciones democráticas, los liberales, los socialistas, los socialdemócratas, los católicos humanitarios, los conservadores progresistas, incluso los comunistas, se tomaron del brazo para impedir que la dictadura se perpetuara o que la avalancha criminal del narcotráfico destruyera las instituciones o que la represión campeara o que los ‘falsos positivos’ quedaran impunes.
Esas izquierdas democráticas, esos progresismos institucionalistas, esos liberales inconformes enfrentaron muchas dificultades para ejercer sus derechos y sobre todo para ascender de la periferia de la política a convertirse en actores con poder, relevancia e impacto dentro de la democracia. Estaban entre la espada y la pared. Evidentemente el régimen político restringido del Frente Nacional y el control bipartidista del Estado ponía toda clase de talanqueras. Sin embargo, ese no era el más difícil de los obstáculos.
La izquierda democrática enfrentó por décadas el rechazo de los ciudadanos y la desconfianza de los electores, ante todo, porque sus ideas y sus luchas se asociaban inexorablemente con las organizaciones guerrilleras y con la toma del poder por las armas. La adopción en los años sesenta, por parte de la guerrilla y el Partido Comunista Colombiano, de la tesis de “la combinación de todas las formas de lucha” sello la tragedia de la izquierda democrática e institucionalista. En ese contexto, la gente dejó de creer en que las izquierdas podrían algún día llegar a ser leales con la democracia.
Regístrate para seguir leyendo
Ingresa tu correo para continuar disfrutando de nuestro contenido.
¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión
Lea los comentarios
















