
El 17 de mayo del 2025 el presidente Gustavo Petro escribió un trino en el que acusaba a las empresas intermediarias de gas, básicamente, de acaparar el gas de uso esencial para venderlo a las termoeléctricas. Luego, al final del mensaje, amenazaba no solo con una sanción por esta presunta especulación y práctica prohibida, sino con la intervención estatal de esas empresas. Era la época en la que estábamos discutiendo las razones de los fuertes incrementos en las facturas del gas en muchas regiones del país. El argumento del gobierno, en resumen, es que las empresas intermediarias están acaparando el gas y especulando con su precio para enriquecerse tremendamente. Por ello, la solución era primero sancionarlas, luego obligarlas a devolver los sobrecostos a los usuarios y, finalmente, si no aprendían la lección, intervenirlas. Lo que contestaron las empresas, y muchos otros expertos en el sector energético, es que el precio había subido porque Colombia, por primera vez en su historia, necesitaba importar gas para suplir la demanda esencial, la de los hogares, las pequeñas, medianas y grandes industrias, y que ese gas estaba mucho más caro que el gas local.
Pero este país tiene corta memoria. Hoy, dos meses después de estas discusiones, la estatal petrolera Ecopetrol ha terminado por demostrar que el presidente Petro y el gobierno no están en lo correcto. El más reciente proceso de comercialización de gas natural de Ecopetrol para los campos de Cusiana y Cupiagua terminó la semana del 14 de julio. Allí se fijó cuál será, a partir del 1 de diciembre de 2025, el precio del gas que Ecopetrol venderá a los distribuidores. Y será mucho más alto. Ese nuevo precio promedio del gas natural para contratos con garantía de firmeza quedó en 9,80 dólares por millón de BTU, tanto en la planta de Cusiana como en la de Cupiagua. Para tener un contexto que permita entender el nivel del incremento: el precio del gas hace un año era de 5,23 dólares por Millón de BTU, lo que significa que en 12 meses casi se ha duplicado su precio. Otro dato: el promedio histórico de los últimos 10 años, hasta el 2023, era de 6 dólares por millón de BTU. El precio del gas ha subido significativamente en los últimos meses, y esta es una realidad para la que Colombia, simplemente, no estaba preparada.
Es importante entender, más allá de las indignaciones momentáneas y simplonas que despiertan las acusaciones sin sustento técnico del presidente Petro, que estos datos son fundamentales porque Ecopetrol produce el 80% del gas que tenemos en Colombia. A diferencia de lo que argumenta el gobierno, que las empresas acaparan el gas y especulan con su precio, la realidad es que los campos que producen el gas en Colombia llevan años declinando, lo que es natural, y por eso hubo necesidad de importar gas para cubrir la demanda esencial. Solo por complacer al presidente Petro los ministros de minas y energía de turno han salido, también, a negar que se necesite el gas importado. Ellos, sobre todo Edwin Palma, que conoce bien el sector, saben que eso no es cierto. Pero, ¿qué dirán ahora que Ecopetrol ha incrementado en un 35% el valor del gas local? ¿Está también especulando y acaparando el gas? Claro que no. El ministro Palma, por cierto, estuvo en contra de la decisión de la superintendencia de servicios públicos de obligar a las empresas distribuidoras a devolver un porcentaje de lo cobrado en las facturas. Es claro que el precio del gas local seguirá subiendo mientras no entren nuevos campos en operación. Después de consultar con distintas fuentes en el sector, los aumentos estimados para febrero de 2026 estarían más o menos así: para el segmento regulado (residencias, comercios y pequeñas Industrias) 10% adicional. Para el Gas Vehicular 30% y para las grandes Industrias alrededor del 50.
Regístrate para seguir leyendo
Ingresa tu correo para continuar disfrutando de nuestro contenido.
¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión
Lea los comentarios













