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Juan David Correa
Puntos de vista

La carta y la ofensa

Una carta y una ofensa: los motivos de inflamación de esta semana por parte de quienes se sienten representantes de ese país que se resiste a este momento de cambios que vivimos como República. Una carta y una ofensa tras las cuales se defienden las buenas maneras de eso que, durante los estallidos sociales de hace seis y cuatro años, vino a llamarse la “gente de bien”. No se puede generalizar, por supuesto; no son un grupo homogéneo, pero cada vez que aparecen en los medios, las redes sociales o la discusión pública, se muestran más desesperados con la idea de que estas nuevas sensibilidades, clases sociales y logros expresados en la reforma laboral, la disminución de la pobreza, el desempleo, la estabilidad de la economía, el esfuerzo por la reforma agraria, el diálogo intercultural y el nuevo lugar de Colombia en el escenario mundial, tengan agencia, voz y voto.

La carta la escribió la señora exvicepresidenta de Colombia, excanciller, exministra y excandidata Marta Lucía Ramírez, y la firmaron una decena de excancilleres, aunque, a decir verdad, no la firmaron ni la suscribieron, pues algunos de ellos y ellas salieron a desmentir su participación.

La ofensa, por su parte, expresada en términos casi justicieros por algunos medios de comunicación, es la que osó cometer el presidente Petro al hablar en la IV Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo, en Sevilla, hace ocho días, encarando al norte global y presionando a los gobernantes allí presentes a una verdadera toma de posición y acción frente a la crisis climática.

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