
Un país puede destruir su propia reputación de muchas maneras, pero pocas tan humillantes e innecesarias como sobarle el lomito a un dictador tropical. Que el Gobierno colombiano decida hoy extenderle la alfombra a Nicolás Maduro y activar de su mano -manchada con la sangre de opositores y la desgracia de millones de exiliados- una extraña “Zona Binacional” en la frontera, no es el ejercicio de una diplomacia que represente ante el mundo los valores de los colombianos. Seguro. Este anuncio confuso y opaco está mucho más cerca de ser un paso más en una alianza ideológica con los herederos del chavismo que una estrategia internacional para defender la democracia, los derechos humanos y el bienestar de los ciudadanos de los dos países.
Según las encuestas serias, más del 80 por ciento de los colombianos desprecia al tirano de Miraflores, y con razón: lo ven como el causante de la ruina, el éxodo y la represión. En Colombia sí que tenemos razón para entenderlo, pues en nuestras calles oímos todos los días -en boca de millones de sus víctimas- los testimonios de los abusos, la desidia y el odio que los obligó a salir de su país. Sin embargo, el Gobierno de la Colombia de hoy parece más interesado en afianzar los lazos de su ideología con el régimen de Venezuela, que en representar el sentir y el interés de los ciudadanos.
El Gobierno colombiano, que reivindica el pluralismo y la democracia, guarda un silencio sospechosamente reverente ante los atropellos sistemáticos del presidente venezolano, incluidos el robo de las elecciones ante los ojos del mundo y el refugio a terroristas colombianos del ELN y de la Segunda Marquetalia. Colombia pasó de mirar para otro lado (y de pedir las actas que nunca llegaron) a masajear las espaldas anchas y regordetas de Maduro, graduándolo ahora como socio en tareas de gobierno que afectan directamente a muchos colombianos. ¿Cómo ven en los Estados Unidos a Maduro? Hace pocas horas, el secretario de Estado, Marco Rubio, lo dijo muy claro: “Maduro NO es el presidente de Venezuela y su régimen NO es el gobierno legítimo. Maduro es el líder del Cartel de los Soles, una organización narcoterrorista que se ha apoderado del país. Y está acusado de introducir drogas a Estados Unidos” . Esta semana, Estados Unidos declaró al Cartel de los Soles como una organización terrorista, y a Maduro como su jefe.
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