
Segunda columna de la trilogía Las formas del desprecio
En cada tragedia hay quienes se acercan con ropa y zapatos en perfecto estado —a veces incluso nuevos—, medicinas vigentes o comida lista para ser consumida. Su gesto es invaluable.
Pero junto a ellos siempre aparecen los que ven la emergencia como la oportunidad perfecta para deshacerse de lo que no sirve: ropa rota, zapatos sin par, medicinas caducadas, latas abolladas y vencidas.
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