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Álvaro García Jiménez
Puntos de vista

Entre juramentos y amenazas: ¿hacia dónde conduce la alianza Petro-Maduro?

El anuncio no pudo ser más claro. Los Estados Unidos ponen en la mira de sus Fuerzas Militares a Nicolás Maduro. Ya recibió oficialmente –aunque un poco tarde, pero eso sí con sobrados méritos– el grado de narcotraficante y terrorista y cabeza de una organización que representa una “amenaza para la seguridad nacional” de ese país. Suben la recompensa a 50 millones de dólares por la información que conduzca al arresto del heredero de Chávez. La fiscal general de los Estados Unidos, Pam Bondi, aseguró que Maduro utiliza “organizaciones terroristas extranjeras como el Tren de Aragua, el Cartel de Sinaloa y el Cartel de los Soles para introducir drogas mortales y violencia nuestro país… hasta la fecha, la DEA ha incautado treinta toneladas de cocaína vinculadas a Maduro y sus asociados, de las cuales casi siete toneladas están directamente relacionadas con Maduro”. El Pentágono ya trabaja en un plan de acción para contrarrestar a estas organizaciones terroristas.

La espada colgando sobre el cuello de Maduro generó de inmediato la reacción del presidente Petro. En uno de sus discursos dejó ver su temor de que bombardeen a Colombia e hizo referencia a una “orden dada” a las Fuerzas Armadas de Colombia, asegurando que “cualquier operación militar que no tenga aprobación” es una agresión contra Latinoamérica y el Caribe. Para el exministro de Defensa, Gabriel Silva, esta declaración significa que “Petro da la orden de que Colombia se meta en una guerra con Estados Unidos por defender a Maduro… Está dispuesto a comprometer la vida de los colombianos para proteger a un dictador mafioso”. Estoy de acuerdo con el exministro. Aunque la redacción del presidente es sinuosa, se puede leer claramente a favor de quién está y que estaría dispuesto a hacer.

En su cuenta de X, el presidente Petro difundió las consignas de los militares venezolanos –que defendían a Maduro– haciendo referencia a un Ejército que debe reivindicar, según el Presidente, la “libertad jurada” por Bolívar y que represente sus gritos de “libertad o muerte”. Es importante que no se confundan las cosas. No es lo mismo, por fortuna, el Ejército de Colombia que el de la Venezuela del chavismo: el de Colombia no está comprometido institucionalmente con el narcotráfico ni ha apoyado cabriolas constitucionales ni elecciones fraudulentas, como las que Maduro usó para usurpar el poder.

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