
Cada día, miles de colombianos soportan varias llamadas que cuelgan apenas contestan. El Estado y los operadores de telefonía celular parecen, a ojos de los usuarios, más espectadores que protagonistas en prevenirlas.
En solo una semana, mi teléfono ha sonado alrededor de una docena de veces para lo mismo: contesto… y cuelgan. No es un error, ni un descuido. Es un patrón repetido, día tras día, por números que, en apenas 60 días, han hecho miles, decenas de miles o incluso cientos de miles de llamadas.
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