La universidad con mayor cobertura del país, con más de 320.000 estudiantes y presencia en casi todos los municipios, es también la más cerrada al escrutinio. Una paradoja que duele. La Universidad Nacional Abierta y a Distancia, UNAD, es pública y la palabra abierta se encuentra en su título, pero, según múltiples denuncias, funciona como un feudo cerrado. UNADictadura.
Desde hace más de 20 años, la UNAD tiene el mismo rector, el señor Jaime Alberto Leal Afanador. Su permanencia, según un grupo de profesores, ha servido para construir un régimen burocrático que premia la lealtad, favorece a los amigos y contrata a los familiares. Leal a su Afán de poder.
El rector ha sido reelegido una y otra vez, y en cada ciclo fortalece una red de control político, económico y simbólico que atraviesa a toda la universidad, advierten las fuentes. Una red que hoy se ha desbordado. Por ejemplo, bajo su rectoría, la entidad ha promovido títulos de posdoctorado expedidos desde una supuesta sede llamada ‘UNAD Florida’, cuya existencia legal, proceso de convalidación y reconocimiento por parte del Ministerio de Educación siguen siendo, hasta la fecha, “poco claras y altamente cuestionadas”, según fuentes consultadas.
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