
He pasado buena parte de mi vida laboral entre países y equipos de todo el mundo. Y da igual la geografía, el idioma o la cultura: siempre me reciben con las mismas frases. “Acá las cosas son distintas”, “el negocio aquí es más complicado”. Como si la dificultad fuera nuestra carta de identidad, como si lo que nos hace únicos tuviera que ser lo difícil —que, a la postre, suele ser lo malo. Al principio me sorprendía; luego lo reconocí como lo que era: un patrón. Cambia el acento, cambia la anécdota, pero el guion es el mismo.
En cada lugar aparece su etiqueta: viveza criolla, jeitinho, malicia indígena. En otros lados se llama guanxi o wasta. El nombre cambia; la coartada, no. Aquí sobrevivir exige una astucia particular. Aquí “no aplican” las reglas de afuera. Aquí nuestros problemas son más duros que en cualquier otro sitio. La psicología social tiene palabras para esto. Una es el sesgo de negatividad: recordamos más lo que duele. Otra, más profunda, es la justificación del sistema: si siento que mi entorno es especial y difícil, puedo explicar por qué tolero ciertos atajos o resignaciones. Y así, sin darnos cuenta, el relato nos explica… y también nos inmoviliza.
Hay además un ingrediente identitario. Las naciones —y también las empresas, los barrios, los equipos— se cuentan historias para reconocerse. A veces esas historias son épicas; otras, fatalistas. La idea de que “lo nuestro es peor” funciona como una épica al revés: nos une por el agravio, por la carencia, por la adversidad. Pero la investigación comparada es insistente: la mayoría de nuestros males no son únicos. Hay clientes exigentes en todos lados, reguladores estrictos en todos lados, intermediarios complejos en todos lados, y hasta quienes creen que “hay que sacarle ventaja a las aseguradoras”, como si fuera un desquite con la historia. Lo que varía es el relato con que nombramos esos hechos y lo que ese relato nos permite —o nos prohíbe— intentar.
Regístrate para seguir leyendo
Ingresa tu correo para continuar disfrutando de nuestro contenido.
¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión
Lea los comentarios
















