
Paloma, en un primer vuelo, ha ganado inesperadamente la postulación presidencial en su partido y, en un segundo vuelo, se ha metido en la consulta de un sector de las derechas. ¿Volará más alto?
Se pensaba que el mes de diciembre arrojaría luces sobre las alianzas políticas y las candidaturas presidenciales del centro y la derecha, pero no ha ocurrido así o, mejor, sólo se ha producido un realineamiento importante, pero no definitivo. Hasta el momento sólo hay dos importantes consultas en curso.
Uribe ha buscado afanosamente, en estos cuatro años, un heredero y, al mismo tiempo, una alianza que le permita enfrentar a la izquierda. Ese afán es ahora, con la figura de Iván Cepeda, su antagonista en los tribunales de justicia, a la cabeza de la izquierda, una verdadera obsesión. Paloma, después del fiasco de Iván Duque y del doloroso sacrificio de Miguel Uribe, es su carta, no la mejor carta, no la más competitiva, pero si la más fiel, la más apegada a sus designios, y en todo caso una mujer inteligente, polemista, con un pasado familiar bien anclado en la derecha.
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