
La exclusión explícita que Donald Trump hizo de la líder opositora María Corina Machado de la transición planeada por Estados Unidos para Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro no debería pasar por alto para los dirigentes políticos colombianos de extrema derecha, que ven en el presidente estadounidense un aliado incondicional.
Trump no tuvo ningún problema en hacer a un lado a María Corina, quien, al igual que los políticos de la derecha radical en Colombia, ha hecho todo por agradar y llenar de elogios al mandatario republicano.
Pero ni eso, ni la supuesta afinidad ideológica, parecen ser suficientes para el gobernante conservador.
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