
Benito Antonio Martínez Ocasio era un niño cuando una profesora lo obligó a disfrazarse de conejo de pascua. Le puso unas orejas grandes y estaba tan furioso con el atuendo que todos lo empezaron a llamar “conejo malo”. Bad Bunny.
A sus 31 años, el cantante puertorriqueño es el artista más importante del mundo, y el que más reproducciones tuvo en Spotify (casi veinte mil millones) en 2025. Es un tipo poderoso, Bad Bunny. Pero su poder no viene de los likes ni de la cantidad que vende. Esa música pegajosa con la que los adolescentes perrean a todo volumen tiene un mensaje mucho más profundo. Bad Bunny habla de su país, de la inequidad, del racismo y, créanlo o no, del respeto a la mujer.
Este es el año de Bad Bunny, el Año del Conejo, pero no solo porque lo oyen en todo el mundo millones de personas, sino porque este hombre se ha convertido en un símbolo de América. Así. Con la tilde. A diferencia de la otra America, la gringa, la que no tiene tilde, y que hasta este día muchos estadounidenses piensan que es la única que existe.
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