En el Catatumbo no solo se disparan fusiles. También se firman contratos dudosos. Y esos, a veces, hacen igual de daño. Durante décadas esta región ha sido sinónimo de guerra, narcotráfico y abandono estatal. Pero hay otra violencia menos visible y más sofisticada, la que se ejecuta con papel membreteado, contratación directa y redes políticas que sobreviven a cualquier escándalo llevándose los recursos de la región.
En Chinácota, uno de los municipios más simbólicos de esa zona y del departamento de Norte de Santander, el deporte terminó convertido en coartada. El proyecto era la construcción del Patinódromo El Trébol al lado de una cancha de fútbol sintética. El ejecutor la Empresa Industrial y Comercial del Estado, EICE Faro del Catatumbo. El firmante, el entonces alcalde, y hoy candidato a la Cámara de Representantes, José Luis Duarte Contreras. Un trébol de cuatro hojas, pero para los políticos del caso, no para el municipio, claro.
La historia empieza el 23 de junio de 2023, cuando se suscribió el contrato interadministrativo 002 bajo la modalidad de contratación directa, por casi de 2.700 millones de pesos. Este acuerdo se firmó entre la Alcaldía de Chinácota y la EICE Faro del Catatumbo, como ya dijimos. No hubo licitación pública. No hubo competencia. Hubo un acuerdo entre entidades públicas que, en teoría, debía garantizar eficiencia y transparencia. En teoría.
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