
El año pasado, cuando llegamos a tener 102 precandidatos presidenciales, tuve una idea. Si tantos y tantas, de diferentes pelajes, se creían capaces de dirigir los destinos de un país, yo podía inventar que Ono, mi perro adoptado, también estaba en capacidad de ser candidato.
¿Cómo construiría su candidatura?
Fácil.
Regístrate para seguir leyendo
Ingresa tu correo para continuar disfrutando de nuestro contenido.
¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión
Lea los comentarios















