
Hace unos días escuché a un gobernador estadounidense hablarle a su gente en medio de una crisis profunda. Reconoció la rabia de su comunidad y denunció lo que considera políticas crueles.
Pero dijo algo que me quedó dando vueltas: si van a protestar, háganlo sin violencia. Cuídense unos a otros. No permitan que la rabia se convierta en crueldad.
La frase es simple.
Regístrate para seguir leyendo
Ingresa tu correo para continuar disfrutando de nuestro contenido.
¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión
Lea los comentarios
















