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Yohir Akerman
Puntos de vista

El volteo de un lago

Esta investigación no es solo sobre un simple volteo de tierras. Es la historia de un complicado volteo del lago más grande de Colombia. El lago de Tota aparece en el centro de una trama que mezcla escrituras públicas, decisiones administrativas, transferencias de acciones y silencios institucionales. Todo comienza con una compra millonaria de predios en su cuenca, realizada por quien terminaría siendo la secretaria del director de la entidad encargada de proteger la situación: la Corporación Autónoma Regional de Boyacá.

Vamos a la línea de tiempo. La operación quedó registrada en la escritura pública número 1261 del 28 de junio de 2022, otorgada en la Notaría Décima del círculo de Bogotá. En ese documento quedó formalizada la venta de varios predios rurales ubicados en la vereda El Boquerón, del municipio de Cuítiva, en pleno entorno del lago de Tota.

No se trata de una transacción menor y, por eso, otros colegas han tratado el tema. En total fueron 19,6 hectáreas distribuidas en nueve lotes rurales, ubicados dentro de la cuenca hidrográfica que alimenta buena parte de la provincia de Sugamuxi, con salida a la vía principal y con acceso directo hacia la zona conocida como las playas a orillas del lago. Predios que, además, incluyen servidumbres y estructuras de captación de agua históricamente vinculadas al abastecimiento hídrico de la región. 

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