
Mujeres valientes, todas. Las que se atrevieron a alzar su voz para denunciar los acosos sexuales en Caracol y RTVC. Y esto apenas comienza. Porque estas mujeres no están hablando por ellas, o no sólo. Hablan por todas.
Hablan por sus colegas, que durante años fueron víctimas de los mismos acosadores y sus voces no fueron escuchadas, fueron acalladas, ignoradas y, con esto, revictimizadas. Lo que ocurre al interior de algunos medios de comunicación es deleznable, vergonzoso y, hasta hoy, ha tenido total impunidad. Pero ya no más.
Hablan además por otras mujeres en otros oficios. Por las enfermeras, que durante años han sufrido el acoso de doctores en sus lugares de trabajo. Hablan por las estudiantes, quienes han tenido que soportar los comentario indebidos de sus profesores. Hablan por las abogadas, por las actrices, por las mujeres del aseo, por las ingenieras, por las economistas. Hablan por todas aquellas que no tienen voz, que todavía no la tienen, pero que saben que es posible detener esto.
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