
Los salarios dignos sirven para vivir, las utilidades sirven para progresar
La semana pasada distribuimos 2.600 millones de pesos a más de 1.000 empleados de Cementos San Marcos y Sidoc. Esta cifra corresponde a un porcentaje de las utilidades reportadas por ambas fábricas durante el primer trimestre, y es el resultado que más me enorgullece de una filosofía que practicamos desde hace 20 años, pues estoy convencido de que la única forma que Colombia puede prosperar es a través del crecimiento compartido. Porque si a las empresas les va bien, a los trabajadores les tiene que ir mejor.
Pero para que esto sea posible, tiene que haber confianza entre directivos y trabajadores. ¿Y cómo se construye esa confianza? Con la verdad. Cada 90 días nos reunimos con ellos, hablamos con franqueza de lo bueno y lo malo que estamos haciendo y presentamos los balances de las compañías. De esta manera todos sabemos cómo nos está yendo y cuánto se puede repartir. Esto genera un sentido de pertenencia de tal magnitud, que estamos permanentemente motivados a empujar hacia la misma dirección.
No se me olvida, por ejemplo, que las ventas de Sidoc en el segundo trimestre de 2025 no fueron buenas. Sin embargo, los trabajadores lograron ser tan eficientes en sus procesos industriales, que el ahorro que generaron permitió cubrir, en buena parte, el comportamiento del mercado en ese momento.
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